NIÑOS Y SUS VIDAS
PASADAS
Carol Bowman
¡Madre, fue en un lugar así donde morí!
(Palabras dichas por una niña que murió
ahogada en otra vida, al pasar por un puente).
¡Mi otra madre negra usaba un delantal así!"
(Observación hecha al mirar su madre
cocinando)
¡Voy a entrar a un Convento. No soy Elspeth ahora. Soy
Rosa y voy a ser la Hermana
Teresa Gregorio!
(Estas fueron las primeras palabras
pronunciadas por Elspeth, a los 18 meses de edad, proveniente de una familia no
católica).
¡Madre, a veces estoy bien contigo, y a veces te odio!
(Palabras dichas por un niño abaleado en otra
vida, quien pensaba que su madre no se esforzó lo suficiente para salvarlo)
Carol
Bowman, en este libro, relata su experiencia personal, al descubrir en traumas
de vidas pasadas, el origen de inexplicables fobias de sus hijos.
Estimulada,
comienza a investigar recuerdos de vidas pasadas en otros niños, buscando casos
en la Literatura
y entrevistando padres.
Al
percibir la gran dificultad que los padres tenían, al enfrentarse con
experiencias de recuerdos espontáneos de vidas pasadas de sus hijos, decidió
escribir este libro, donde aborda, entre otras cosas, consejos prácticos, para
que los padres puedan saber cómo actuar o reaccionar ante estas situaciones,
para poder ayudar al "pasaje" total de los niños para la vida actual,
muchas veces, consiguiendo curas de problemas importantes.
Dividió
en 4 las señales más comunes que aparecen en niños que recuerdan sus vidas
pasadas; y que no necesariamente suceden al mismo tiempo.
1)Tono de voz natural
Los recuerdos
espontáneos, más comunes entre los 3 y 7 años, acostumbran ocurrir en períodos
de relajación, como al andar en un automóvil, durante el baño, cuando están con
sueño. El humor puede variar, pero el tono de voz y el modo de hablar son
siempre directos y naturales.
Están relatando algo
que recuerdan como si hubiera ocurrido la semana o el mes pasado. Pueden usar
palabras que no pertenezcan a su vocabulario habitual, o hablar con más fluidez
y/o confianza. Acostumbran aparentar paz o calma en el rostro, o tener la
mirada perdida.
2) Mantener el relato por todo el tiempo
No hay cambios
significativos en la historia, pero pueden ser adicionados detalles, mientras
el niño aprende a hablar mejor o acordarse de más cosas.
3) Conocimiento superior a su experiencia
Los niños pueden
hablar de cosas, que los padres saben que no tuvieron oportunidad de aprender o
de tomar conocimiento; pueden hablar en un idioma desconocido por la familia
(hay un caso de gemelos que hablaban arameo entre sí); cuando cuentan la
historia, hablan desde su punto de
vista, como, por ejemplo, lo que veían al ahogarse, o al ser atropellados.
4) Comportamiento y/o señales correspondientes
Fobias, habilidades
espontáneas, talentos inusitados, marcas de nacimiento, defectos físicos,
fuertes afinidades por culturas diferentes, o por otra época, aversiones
inexplicables. Pueden presentar recuerdos de puntos de referencia de lugares en
que nunca estuvieron.
Los
gatillos que hacen disparar los recuerdos espontáneos pueden ser de los más
variados: sonidos, olores, sabores, acontecimientos traumáticos, fotografías,
filmes, visión de sangre.
Qué podrían hacer los padres para ayudar?
- Mantener la calma
- Proteger sus sentimientos
- Distinguir entre fantasías y recuerdos verdaderos
- Permitir que las emociones afloren naturalmente
- Esclarecer con cariño lo que es pasado y lo que es
presente (el shock de una muerte traumática y/o súbita puede congelar una parte
de la conciencia de una vida pasada)
- Darle la garantía que está en
otra vida ahora, con un nuevo cuerpo y que es amado
- Hacer un registro de los
recuerdos; puede ser útil para los propios niños más tarde, o para los otros
padres.
Soñando
con el pasado
Un texto
médico tibetano del siglo XI registra que los recuerdos de vidas pasadas
comienzan en la 26ª semana intrauterina; las evidencias médicas actuales
confirman que, en esta fase de la gestación, ya hay evidencias de sueño REM
(característico de los periodos de sueño).
Para
saber si el sueño puede ser un recuerdo de una vida pasada, además de las 4
señales anteriores, la autora describe 3 adicionales.
El sueño puede ser:
1) Vívido y coherente – Deja una
impresión profunda, y su historia es coherente y realista.
2) Recurrente – Hay relatos de
sueños y/o pesadillas, que acompañan a las personas hasta la edad adulta.
3) Otra identidad - Quien sueña
puede sentirse como otra persona, en otro tiempo y lugar, hablar lenguas
diferentes durante los sueños.
Algunas
pesadillas (inclusive, tal vez, castañeteo de dientes y terrores nocturnos)
recurrentes pueden ser recuerdos de vidas pasadas que representan un gran
potencial de cura para su vida actual.
Si el
niño/niña habla sobre las pesadillas al estar despierto/a, la pesadilla puede
ser tratada como un recuerdo espontáneo de su vida pasada.
Nuestra tarea, como adultos, es básicamente respetar estas
experiencias, (nuestros hijos pueden ser almas antiguas habitando cuerpos
infantiles)
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