lunes, 31 de julio de 2023

El papel de la mente y el periespíritu en las comunicaciones mediúmnicas

 


 

 

Vamos analizar por etapas el importante papel que juegan mente y periespiritu en el desenvolvimiento de las comunicaciones mediúmnicas.

 

EL PAPEL DE LA MENTE

 

En la mente hallamos la base de todas las manifestaciones cualquiera que sean las características en que se expresen. Recibimos y emitimos en virtud de la afinidad y sintonía que establecemos. Todos vivimos en régimen de comunión, según los principios de la afinidad y vivimos inmersos en una mar de ondas y vibraciones con las que sintonizamos de manera natural. En la vida común, el alma entra en resonancia con las corrientes mentales en que respiran las almas que se le asemejan.

Es que sintiendo, mentalizando, hablando o actuando, sintonizamos con las emociones e ideas de todas las personas, encarnadas o desencarnadas, de nuestra faja de simpatía.

Pensando, conversando o trabajando, la fuerza de nuestras ideas, palabras y actos, alcanzan en un momento, un potencial tantas veces mayor cuantas sean las personas encarnadas o no que concuerden con nosotros.

Es de esa forma que pueden ocurrir las comunicaciones mediúmnicas entre el Espíritu desencarnado o comunicante y el encarnado o médium. Podemos afirmar que el intercambio mediúmnico es el resultante de una percepción ocurrida más allá de la materia (percepción extra-sensorial), seguida de una sintonía, donde se captan las emociones y las ideas del desencarnado.

Es importante entender que la percepción, la sintonía y la captación referidas más arriba, se hacen por intermedio de las corrientes ondulatorias del pensamiento. Como hemos dicho, la Tierra, con todo lo que contiene, está sumergida en un inmenso mar de ondas. Ondas luminosas, sonoras, caloríficas y mentales.

Una frase que emitimos o un instrumento que vibra crean ondas sonoras.  En resumen, todo movimiento, toda agitación se realiza por la emisión de ondas, a través de los innumerables y diversos cuerpos de la naturaleza.

Las ondas son evaluadas según la longitud en que se expresan, dependiendo esa longitud del emisor en que se verifica la agitación (agitación entendida aquí como el foco propagador de la onda, que produce la vibración).

Una fina vara tocando las aguas de un lago provocará ondas pequeñas, mientras que un tronco de madera, arrojado al depósito líquido, trazará ondas mayores.

Un contrabajo las lanzará muy largas.

Un flautín las hará más cortas.

Las ondas u oscilaciones electromagnéticas son siempre de la misma sustancia, diferenciándose, sin embargo, en la pauta de su longitud o distancia. Así, las ondas pueden ser clasificadas en largas, medias, cortas y ultra-cortas.

Una onda sería, entonces, una oscilación o vibración que camina de un lado para otro, una vez que nada existe en la naturaleza que sea absolutamente inmóvil.

Onda es, pues, la vibración que camina. A su vez, toda onda emitida es hecha en una frecuencia de tiempo, es decir, la frecuencia establece el número de emisiones o vibraciones que son ejecutadas en un segundo. Cuanto mayor sea la frecuencia de nuestras ondas mentales, mayores serán las probabilidades de alcanzar nuestro pensamiento las regiones elevadas de la vida.

 En nuestro día a día, cuando deseamos ardientemente una cosa, no nos la quitamos de la cabeza. Eso significa que, si pensamos constantemente en algo, esteremos estableciendo una frecuencia elevada de emisiones mentales por segundo.

Es importante, por tanto, que vigilemos nuestros pensamientos, dirigiéndolos para realizaciones nobles.

Si nuestro constante pensamiento es algo constructivo, los resultados serán positivos. Si, por el contrario, nuestra idea fija se traduce en ondas de bajo tenor vibratorio, al final habrá sufrimiento. El monoideismo es una situación de desequilibrio psíquico, en que la persona no piensa en nada más, fijando el pensamiento en una sola idea. Eso genera desequilibrio, porque la criatura se abstrae de la realidad donde está inserta.

Es importante recordar que, independientemente del tenor de nuestras emanaciones mentales, siempre nos estaremos asociando a las corrientes de pensamiento de otras personas, estén ellas encarnadas o en el plano espiritual.

Nuestras ondas mentales pueden ser clasificadas según su longitud o radio de acción. El ser humano, al pensar, emite ondas mentales que caracterizan su grado evolutivo: ondas más largas, de pequeño alcance, por cierto resultantes de las preocupaciones o actividades triviales; ondas medias, dirigidas para intereses menos inmediatistas; ondas cortas, de frecuencia elevada, para asuntos espirituales nobles, y ondas súper-ultra-cortas, en que se expresan las legiones angélicas.

 

Veamos que relación tiene todo ello con la práctica mediúmnica:

 

1) La mente del Espíritu emite ondas mentales (ideas), que podrá captarlas el cerebro del médium y transmitirlas a los componentes de la reunión mediúmnica bajo la forma de palabras escritas o verbales o, también, imágenes de videncia. Se ve que el cerebro del médium tiene acción bivalente o bipolar: capta y transmite ondas mentales de sí mismo y de otros Espíritus.

2) Captado el pensamiento del Espíritu comunicante por el médium, se inicia la comunicación mediúmnica propiamente dicha, debido a la sintonía entre ambos.

El proceso de esa comunicación puede sufrir interferencias de las ondas mentales de los integrantes encarnados del grupo mediúmnico; del propio médium; de los trabajadores del equipo espiritual y del Espíritu comunicante.

3) Si los pensamientos de los trabajadores encarnados son armónicos, es decir, si el equipo se mantiene unido a la comunicación del Espíritu, ayudando mentalmente al médium, al dialogador y al propio Espíritu comunicante, el trabajo de atendimiento al

Espíritu sufriente fluye con tranquilidad. Si, mientras tanto, el pensamiento del equipo de los encarnados y el de los médiums vagan dispersivamente de forma indisciplinada, la desarmonía se establece, siendo imposible la manifestación mediúmnica de los Espíritus

o, si esta ocurre, será distorsionada, incoherente o confusa.

Así, todos los componentes del grupo mediúmnico deben vigilar sus emisiones mentales, durante el trabajo de intercambio espiritual, para que se realicen las comunicaciones previstas por los orientadores espirituales.

 

EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU

 

Como sabemos, los Espíritus encarnados y desencarnados tienen un cuerpo fluídico, al que se da el nombre de periespíritu. Su sustancia se extrae del fluido universal o cósmico, que lo forma y alimenta.

El periespíritu es más o menos etéreo, conforme a los mundos y el grado de depuración del Espíritu. En los mundos y en los Espíritus inferiores, es de naturaleza más grosera y se aproxima mucho a la materia bruta.

Durante la encarnación, el Espíritu conserva (también) su periespíritu, siendo el cuerpo apenas un segundo envoltorio más grosero, más resistente, apropiado a los fenómenos a que tiene que prestarse y del cual el Espíritu se despoja por ocasión de la muerte.

El periespíritu sirve de intermediario al Espíritu y al cuerpo. Es el órgano de transmisión de todas las sensaciones. Relativamente a las que vienen del exterior, se puede decir que el cuerpo recibe la impresión; el periespíritu la transmite y el Espíritu, que es el ser sensible e inteligente, la recibe. Cuando el hecho es iniciativa del Espíritu, puede decirse que el Espíritu quiere, el periespíritu transmite y el cuerpo ejecuta.

El periespíritu no se halla encerrado en los límites del cuerpo como en una caja. Por su naturaleza fluídica, es expansible, irradia hacia el exterior y forma, alrededor del cuerpo, una especie de atmósfera que el pensamiento y la fuerza de la voluntad pueden dilatar más o menos. De ahí se sigue que hay personas que, sin estar en contacto corporal, pueden hallarse en contacto por sus periespíritus e intercambiar, no obstante, impresiones y, algunas veces, pensamientos, por medio de la intuición.

Siendo uno de los elementos constitutivos del hombre, el periespíritu desempeña un importante papel en todos los fenómenos psicológicos y, hasta cierto punto, en los fenómenos fisiológicos y patológicos.

Por medio del periespíritu, los Espíritus actúan sobre la materia inerte y producen los diversos fenómenos mediúmnicos. (…) No hay, pues, motivo de espanto cuando, con esa mecánica, los Espíritus producen ciertos efectos físicos, tales como golpes y

ruidos de toda especie; levantamiento, transporte o lanzamiento de objetos.

Actuando sobre la materia, los Espíritus pueden manifestarse de muchas maneras diferentes: por efectos físicos, como los ruidos y el movimiento de objetos; por la transmisión del pensamiento, por la visión, por la audición, por la palabra, por el tacto, por la escritura, por el dibujo, por la música, etc. En una palabra, por todos los medios que sirvan para ponerlos en comunicación con los hombres.

A continuación citaremos la acción del periespíritu en las comunicaciones mediúmnicas.

EL PAPEL DEL PERIESPIRITU EN LAS COMUNICACIONES MEDIUMNICAS

Un Espíritu produce el movimiento de un cuerpo sólido combinando una parte del fluido cósmico universal con el fluido que emite el médium, propio para aquél efecto.

El Espíritu San Luis esclarece:

Cuando una mesa se mueve bajo nuestras manos, el Espíritu aspira en el fluido universal lo que le es necesario para darle una vida ficticia. Preparada la mesa, el Espíritu la atrae y mueve bajo la influencia del fluido que de sí mismo desprende, por efecto de su voluntad. Cuando quiere poner en movimiento una masa por demás pesada para sus fuerzas, llama en su auxilio a otros Espíritus, cuyas condiciones sean idénticas a las suyas. En virtud de su naturaleza etérea, el Espíritu, propiamente dicho, no puede actuar sobre la materia grosera, sin intermediario, es decir, sin el elemento que lo une ala materia. Ese elemento, que constituye lo que llamáis periespíritu, os da la clave de todos los fenómenos espíritas de orden material (…).

 

Los Espíritus que provocan las manifestaciones físicas son siempre Espíritus inferiores, que aún no se desprendieron enteramente de toda la influencia material.

Ya se explicó que la densidad del periespíritu, si así se puede decir, varía de acuerdo con el estado de los mundos. Parece que también varía, en un mismo mundo, de individuo a individuo. En los Espíritus moralmente adelantados, es más sutil y se aproxima al de los Espíritus elevados; en los Espíritus inferiores, por el contrario, se aproxima al de la materia (…). Esta grosería del periespíritu, dándole más afinidad con la materia, torna a los Espíritus inferiores más aptos para las manifestaciones físicas.

 

San Luis nos explica también que es necesario que haya una combinación de los fluidos mediúmnicos con los espirituales, en ese género de manifestación. El propio fluido del médium (fluido vital) se combina con el fluido universal que el Espíritu acumula. Es necesaria la unión de esos dos fluidos, es decir, del fluido animalizado (del médium) y del fluido universal para dar vida a la mesa, quede entendido que esa vida es sólo momentánea, que se extingue con la acción y, a veces, antes de que ésta haya concluido, tan pronto como la cantidad de fluido disponible deja de ser suficiente para animarla.

 

En los fenómenos de transporte – otra modalidad de fenómenos de efectos físicos – está encajada una intención benévola del Espíritu que lo produce, por la naturaleza de los objetos, casi siempre graciosos, de que él se sirve y por la manera suave, delicada incluso, por qué son traídos. (…) Son casi siempre flores, frutos, confites, joyas, etc.

 

Kardec esclarece lo siguiente respecto al fenómeno.

«Quien desea tener fenómeno de este orden necesita tener consigo médiums a los que llamaré – sensitivos, es decir, dotados en el más alto grado de las facultades mediúmnicas de expansión y penetrabilidad, porque el sistema nervioso fácilmente excitable de tales médiums les permite, por medio de ciertas vibraciones, proyectar abundantemente a su alrededor, el fluido animalizado (fluido vital, ectoplasmático) que le es es propio.»

«En efecto, es necesario que entre el Espíritu y el médium influenciado exista cierta afinidad y cierta analogía; en resumen: cierta semejanza capaz de permitir que la parte expansible del fluido periespirítico (…) del encarnado se mezcle, se una, se combine con el del Espíritu que quiera hacer un transporte. Esta fusión debe ser tal, que la fuerza resultante de ella se vuelva, por decir así, una (…).

 

El fenómeno de transporte presenta una particularidad notable, es que algunos médiums sólo lo obtienen en estado sonambúlico, lo que fácilmente se explica. En el sonámbulo hay un desprendimiento natural, una especie de aislamiento del Espíritu y del periespíritu, que debe facilitar la combinación de los fluidos necesarios.

 

EL PAPEL DEL PERIESPIRITU EN LAS MANIFESTACIONES VISUALES

 

La explicación de cómo un Espíritu se vuelve visible, reside en las propiedades

del periespíritu, que puede sufrir diversas modificaciones, al género de Espíritu.  En el estado material en que nos encontramos, es decir, de reencarnación, sólo podemos ver a un Espíritu o este se hace visible a nuestra visión mediúmnica por medio

de nuestros respectivos periespíritus.

Los Espíritus de la Codificación nos esclarecen que el periespíritu es la envoltura intermediaria, por medio de la cual el Espíritu desencarnado actúa sobre nuestros sentidos. Bajo esa envoltura es que aparecen, a veces, con una forma humana o con

otra cualquiera, sea en los sueños, sea en el estado de vigilia, en plena luz así como en la oscuridad.

En los fenómenos visuales no hay una condensación de los fluidos periespirituales, como ocurre en los fenómenos físicos de modo general. La combinación de los fluidos del médium con los del Espíritu presenta una disposición especial – sin analogía para nosotros encarnados – necesaria a la percepción mediúmnica.

Todas las personas pueden ver a los Espíritus durante el sueño; en el estado de vigilia depende, no obstante, de la organización física que les permite mayor o menor expansión periespiritual y combinación con el periespíritu del desencarnado.

 

EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU EN LA BICORPOREIDAD Y BILOCACIÓN

 

Estos dos fenómenos son variedades de las manifestaciones visuales. (…) Se basan ambos en el principio de que todo lo que quedó dicho, de las propiedades del periespíritu tras la muerte, se aplica al periespíritu de los vivos (encarnados).

Como el Espíritu encarnado tiene envoltura periespirítica, puede provocar el fenómeno de bilocación, dejando el cuerpo durmiendo, mientras se disloca en el espacio, volviéndose visible y tangible en otro lugar, distante del cuerpo físico.

La transfiguración está unida, igualmente, a las propiedades del periespíritu, que permite al médium modificar su apariencia o fisonomía bajo la actuación de una Entidad comunicante.

 

EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU EN LAS MANIFESTACIONES INTELECTUALES

 

En esta categoría, el periespíritu ocupa el papel de intermediario de las ideas y del proceso de elaboración mental existente entre el Espíritu comunicante y el médium.

La unión mayor, entre las dos entidades, es en el plano mental. La expresión de las ideas, el tenor del mensaje, con todo, son manifestaciones vía periespíritu.

 

El periespíritu del médium transmite a los circunstantes de una reunión mediúmnica el pensamiento del Espíritu comunicante, sus sentimientos y su estado emocional, de alegría o de tristeza, de dolor o de paz, de desarmonía o de desequilibrio.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

 Sufrir bien y sufrir sacado del Evangelio Según el Espiritismo

Cuando Cristo dijo: “Bienaventurados los afligidos, porque de ellos es el reino de los Cielos”, no se refería de modo general a los que sufren, pues todos los que están en la Tierra sufren, tanto quienes ocupan un trono como los que duermen sobre la paja. No obstante, desgraciadamente, pocos son los que sufren bien. Pocos comprenden que sólo las pruebas que se soportan bien son las que conducen al reino de Dios. El desaliento es una falta. Dios se rehúsa a brindaros consuelo cuando os falta valor. La oración es un sostén para el alma, pero no basta: es preciso que se apoye en una fe viva en la bondad de Dios. Se os ha dicho a menudo que Él no deposita una pesada carga sobre espaldas débiles. La carga es proporcional a las fuerzas, así como la recompensa será proporcional a la resignación y al valor. La recompensa tendrá tanto más valor cuanto más penosa haya sido la aflicción. Pero esa recompensa debe ser merecida, por eso en la vida abundan las tribulaciones.

El militar que no es enviado a las líneas de fuego no está satisfecho, porque el descanso en el campamento no es propicio para su ascenso. Sed, pues, como el militar, y no anheléis un descanso con el que se entorpecería vuestro cuerpo y se embotaría vuestra alma. Cuando Dios os envíe a la lucha, poneos alegres. Esa lucha no consiste en el fuego de la batalla, sino en las amarguras de la vida, en las que a veces se necesita más valor que en un combate sangriento, pues quien se mantiene firme ante el enemigo puede flaquear bajo el peso de una pena moral. El hombre no recibe recompensa alguna para esa clase de valor, pero Dios le reserva la palma de la victoria y un lugar glorioso. Cuando tengáis un motivo para el sufrimiento o la contrariedad, intentad superarlo, y cuando lleguéis a dominar los impulsos de la impaciencia, de la cólera o la desesperación, decíos a vosotros mismos, con justa satisfacción: “He sido más fuerte”.

Bienaventurados los afligidos puede, por consiguiente, traducirse de este modo: “Bienaventurados los que tienen ocasión de poner a prueba su fe, su firmeza, su perseverancia y su sumisión a la voluntad de Dios, porque obtendrán centuplicada la alegría que les falta en la Tierra, y a continuación del trabajo vendrá el descanso”. (Lacordaire. El Havre, 1863.)

 

miércoles, 11 de marzo de 2020


Hospital Esperanza

Diciembre 12, 2011

(Extraído de: La weblog espirita de Mari)



Debate con Eurípides Barsanulfo
HOSPITAL ESPERANZA

¿Cómo surgió la idea de la construcción del Hospital Esperanza? *
Antes de nuestra última existencia carnal en el año 1880, dejamos en la erraticidad un instituto de educación inspirado en Pestalozzi, Allan Kardec y Jesús Cristo. En 1918, después de haber materializado en el plano físico un pálido reflejo de ese instituto, en la ciudad de Sacramento, regresamos al mundo espiritual para dar mayor expansión a la labor.
Las iniciativas de las que tuvimos ocasión en la corta reencarnación de treinta y ocho años, inspiraron a algunos corazones queridos que participaban con nosotros en la responsabilidad de un largo programa espiritual. Entre ellos, renace el 16 de abril de 1889, María Modesta Cravo, en la ciudad de liberaba, quien fue escogida para plantar la semilla del Hospital Esperanza en plena Tierra.
El proyecto del Hospital existía en nuestro plano desde fines del siglo XIX, cuando las teorías psíquicas de recuperación y tratamiento de los enfermos mentales apenas despuntaban de forma embrionaria en el plano físico.
La homeopatía de esa época, tomó volumen y fuerza en las tierras brasileras tomándose “formulas de esperanza” para el pueblo. Las primeras experimentaciones sobre la psicofarmacología con comprobaciones aceleradas en Suiza y otros países europeos, determinaron avances significativos con el surgimiento de las medicaciones siquiátricas de efectos antes desconocidos.
Aun así, era cruel el drama expiatorio de la locura y de la enfermedad mental.
Fue alrededor de 1930 que recibimos la autorización de las Elevadas Esferas, con el permiso augusto de Jesús, para iniciar nuestro abrigo de paz para las almas que conocieron el Evangelio, pero que no consiguieron redimirse frente a sus conciencias, zambulléndose en lamentables fracasos en los cuadros aún inabordables de la locura espiritual.
En ese tiempo, doña María Modesta Cravo, ya cultivaba la semilla que funcionaría como puesto de alimentación e intercambio Intermundos, con la seguridad de que podríamos nombrarla el motor energético del Hospital Esperanza en pleno mundo físico.
Ella funda el 31 de diciembre de 1933, el Sanatorio Espirita de Uberaba.
Aunque, en la erraticidad, con el auxilio de extensas pléyades proyectábamos las enfermerías acogedoras para aquellos que se registraban en la frialdad de los pantanos congelados y fétidos de la culpa y de la angustia después de la muerte.
Las reuniones de desobsesión realizadas en Uberaba servían de puerta de entrada a los sufrientes de toda especie. Doña Modesta, como cariñosamente la llamaban los amigos, mantenía la dirección vigilante conduciendo nuestras relaciones en estrechas y afinadas repercusiones en dirección de los objetivos alcanzados.
El 8 de agosto de 1964 esa mensajera de amor incondicional retoma al mundo espiritual y asume, inmediatamente, a pedido de Bezerra de Menezes, el puesto de amorosa madre y educadora de los espíritas junto al Hospital.
Hoy, pasado casi siete décadas de las primeras movilizaciones del Hospital Esperanza, alcanzamos su estructura final, en un homenaje a nuestra Vía Láctea con sus cinco brazos abiertos al Amor Universal. Cada brazo es un pabellón del bien y de la recuperación con aproximadamente dos mil camas y las más variadas tareas de salud y paz, desde el recogimiento en los abismos hasta el nuevo reingreso carnal bajo la tutela del Señor de la Viña. Con todo hoy contamos con más de setenta mil camas completas en los puestos de socorros señalados junto a entidades de amor cristiano en la Tierra, hacia donde son llevados, en muchos casos, en sus primeros momentos de rescate, los sufridores y derrotados que recién llegaron al puerto de la muerte.

*NOTA DEL MÉDIUM: En la novela “Lirios de Esperanza” de la autora espiritual Ermance Dufaux, encontramos más detalles sobre esa obra de amor fundada por Eurípides Barsanulfo en el mundo espiritual.


¿Por qué los espiritas recibieron una cuota de espacio con mayor amplitud junto al Hospital con dos pabellones enteros ocupados?
Después del retorno de doña Modesta, Bezerra de Menezes, que orientaba con su amor los pabellones donde recogíamos a los cristianos espiritas en lamentables sufrimientos, le pasa el galardón del trabajo en razón de otros compromisos más graves, que el paladín de la unificación asumiera junto al Espíritu de Verdad.
Por lo tanto, desde el año 1964, ella conduce con gallardía a los senderos de luz ella se lo entregaron por merecimiento.
Bezerra, como es propio de las almas nobles, es pura ternura, aunque pocos compañeros en la carne le conozcan el temple positivo y definido. Se observa, sin embargo, que la rebeldía era una expresión común en buena parte de los seguidores del Cristo que, al alcanzar los portales del Hospital se quejaban y sublevaban como resultado de su estado espiritual y de los desagrados con la muerte — algo que jamás esperaban pasar por suponerse redimidos y salvos. Era muy urgente la actuación de alguien de temperamento sincero y firme conduciendo la obra con mayor rigor, sin perder la ternura del amor. Doña María Modesta reunía las condiciones para la experiencia. La sembradora se acostumbró a luchar con los caprichos humanos, inclusive de compañeros del ideal.
Los dolores de los que conocen a Jesús y lo niegan son indescriptibles. Los hermanos del ideal que mucho recibieron y no honran sus concesiones, se amargan por la desilusión de la muerte en una profunda expiación en su mundo íntimo. Verificando los cuadros de horror y exploración hipnótica provocada en la mente de muchos espíritas desencarnados, priorizamos nuestras operaciones a los depositarios del tesoro de los talentos espirituales. Es justo en las leyes naturales que el tamaño del tropiezo amplié la misericordia, sin que eso signifique suprimir totalmente el dolor y sin garantizar evitarle nuevo comienzo en los brazos de la prueba.
A los espiritas — cristianos son destinados mayor espacio en el Hospital porque sus dramas son dignos de piedad y compleja operación de salvación.

¿Los dos pabellones están al cuidado de nuestra hermana?
Solamente uno de ellos, al cual se consagró con intensa devoción por los dramas inenarrables a que se subyugan esas almas: Es el pabellón de los dirigentes espíritas.
En ese pabellón encontramos alas enteras destinadas a la recuperación de conductores de la unificación que eligieron para sí el trofeo de la supremacía, presidentes de centros espiritas que se encantaron con su cargo, dirigentes de intercambios mediúmnicos conducidos a intereses personales, médiums angustiados por el personalismo e innumerables almas que tuvieron la gracia de determinar y escoger, para que cayeran en las trampas crueles del orgullo en franco descenso hacia la inferioridad.

¿Cuál es el principal drama que acometen a los dirigentes espirita atendidos en el Hospital Esperanza?
Para aquellos que guardan un poco más de lucidez sobre sus necesidades, es el hecho de no haber realizado todo el bien que podían, y no quisieron hacerlo.
Para aquellos que, a pesar de las luces del conocimiento preferían la noche de las ilusiones sobre sí mismos, es la terrible sensación de fracaso seguido de angustia consciente de la fuga del encuentro con él mismo.
Aquellos que desertaron y se quedaron en las disculpas y en el descuido de sus deberes a la luz del Evangelio, y el dolor del remordimiento desesperado en los pantanos del desequilibrio íntimo, a los cuales se vinculan bajo rendición incondicional por no poseer el mínimo de virtudes ante la inmensidad de los recursos que recibieron.
La condición de las almas que conocieron el Espiritismo y alcanzaron la responsabilidad de formadores de opinión, teniendo influencia y poder de decisión, inteligencia y amplia visión, es como aquel siervo de la parábola de los talentos que enterró el tesoro generoso concedido por el Señor, por el miedo a las luchas que enfrentaría en la ingente batalla con él mismo.
Por eso, aquellos que tienen responsabilidades colectivas junto a comunidades doctrinarias, son almas incluidas en lo que llamaremos de sublime expiación, o sea la condición irreversible de ser donante del bien ajeno por encima de sus propios intereses personales, tarea esa que demanda renuncia y loable sacrificio, para alcanzar la plataforma de la fidelidad y grandeza esperada en su labor comunitaria.
Sin duda, los dirigentes de cualquier actividad a la luz del Evangelio son: “sal de la Tierra y luz del Mundo”, mencionados por el Cristo de Dios en su mensaje consolador. Siendo convocados, por esa razón a prestar cuentas incalculables con la misericordia Divina que jamás les abandona sin los talentos necesarios para la jornada.

¿Cuál ha sido el estado espiritual de los dirigentes de la unificación en el Hospital?
Pasan por los mismos dramas comunes a cualquier ser humano. Están sometidos a las mismas leyes inderogables creadas por el Padre.
No son almas especiales. Son depositarias de gravísimas responsabilidades y compromisos.
Muchas de ellas ya reencarnaron con severos débitos junto a la colectividad, adquiridos éstos en deslices en las vidas sucesivas, junto a los campos de la religiosidad y del poder.
Hemos recibido a algunos de ellos, como portadores de relativa tranquilidad por las realizaciones a que se entregaron con buena voluntad y deseos de ser útil.
La mayoría no obstante a pesar de las alegrías dosificadas por el bien que hicieron al Espiritismo, cargaron un doloroso vacío en el corazón, por no haberse aproximado tanto como pudieron a las necesidades humanas a lo largo de la jornada. Cuando transponen los muros de la muerte se dan cuenta que pasaron de modo directo a las sendas de la devoción institucional, cuando muchas veces les era suplicado bordear por atajos desafiantes, a fin de socorrer con avidez a cuantos les sirvieron de amparo en el mismo camino, y quedaron estacionados frente a los tropiezos del viaje. Otras veces, por guardar demasiado interés con pactos y tradiciones, adoptaron posturas intransigentes hiriendo y desanimando a corazones sensibles y portadores de noble idealismo. Además encontramos otros que sufren terribles frustraciones por no haber roto convenios, y tendido la mano y la palabra a los que les presentaban diversos modos de entendimiento. Tenemos también aquellos que cargan sufrido arrepentimiento por haberse hechizado demasiado con la tarea, juzgándose misioneros de largo porte, dejando a la familia consanguínea carente de afecto, abandonando deberes simples del hogar. Otros tantos se enfrentarán con actitudes de rigurosa vigilia sobre la acción del movimiento espirita, cayendo en la vieja celada de la hegemonía y de la vigilancia ideológica, experimentando el sentimiento de vergüenza al tener que despertar, aquí mismo en el Hospital, con muchos de aquellos que les sufrieron los golpes y que se encuentran en armonía con la conciencia divina. Aún existen casos más dolorosos en los cuales, después de muchas perturbaciones y maledicencia, algunos corazones distraídos caen en las garras de adversarios implacables del Espiritismo, pasando expiaciones en regiones inferiores en la erraticidad bajo la hipnosis y análisis obsesivo.
Todos esos corazones sinceros, pero infantiles, peregrinarán una vez más por las viejas ilusiones del servicio exterior en nombre de la redención espiritual. Aunque sea de mucho valor todo lo que hicieron en nombre del Espiritismo, desgraciadamente es preciso constatar que muchos de ellos en verdad, se sirvieron a sí mismos y no a la causa. Se adornaban con títulos y cargos, ceremonias y pequeños sacrificios que les aseguraban una clara sensación del deber cumplido. Ese fue el gran equívoco de los servidores cristianos de todos los tiempos. Con Jesús y Su mensaje, el deber es la obligación que influye a la conciencia en los arcanos de la justicia y si el discípulo sincero desea equipararse en los pasos del amor, jamás podrá descuidar el convivir y servir a su prójimo sin esperar nada a cambio.
El foco de la unificación a la luz del Evangelio es el ser humano, o sea el hombre. Muchos dirigentes llegan al Hospital, en contra de su voluntad, enfocan la unificación en valores utilitaristas y temporales.
Son pocos aquellos que cumplirán sus responsabilidades ajustadas a la propuesta de Jesús al establecer que el mayor en el reino de los cielos es aquel que se convierte en el ciervo de todos. Para esos, la unificación fue una entrada de acceso y liberación porque encima de las convenciones de defensa del Espiritismo ellos colocaron los valores del Evangelio en las relaciones que construirán, y nunca se apartarán de las labores de amor al prójimo en los cuales vivirá el alma de la unificación, la valorización humana. Haciendo así cuidarán no solo del Espiritismo, sino, de sí mismos, adoptando la propuesta educativa del Cristo de amar al prójimo, como a sí mismo.

¿Cuál es el perfil espiritual de los dirigentes de la unificación?
Casi todos fueron significativos líderes junto al tronco judío – cristiano en sucesivas reencarnaciones en la religiosidad sin amor. Esa condición les aportó lamentables cuadros expiatorios en la erraticidad.
Con el surgimiento de las reuniones de socorristas en el movimiento espírita brasilero a fines del siglo XIX, muchas de esas almas fueron cariñosamente adoctrinadas después de haber sido retiradas de los charcos del remordimiento en zonas purgatoriales, aceptando nuevas responsabilidades junto a los esfuerzos de fe colectiva que comenzaban a esbozarse en los comienzos de la organización de la Doctrina Espirita en Brasil.
Se trata de una generación de espíritus muy aferrados todavía a las necesidades institucionales de las cuales van, paulatinamente desprendiéndose.
Es necesario estudiar minuciosamente la historia espiritual trasladando el árbol del Evangelio hacia Brasil, a fin de entender los dramas milenarios.

¿Qué directrices prácticas podríamos adoptar para la adquisición de buenos dirigentes a la luz del Evangelio?
La condición de hombres que quieran aprender a dialogar, que sepan pedir perdón y asuman definitivamente al prójimo como más importante que la institución.
Hombres que tengan coraje para asumir los riesgos de dirigir con el corazón, amando incondicionalmente y abdicando de formalidades que muchas veces causan la sensación de seguridad y grandeza.
Las directrices para una liberación con amor están resumidas en la incomparable afirmativa del Maestro Nazareno cuando afirmó: Seréis conocidos como mis discípulos por lo mucho que amareis(“)

¿Porqué los espiritas enfrentan tantos problemas con la muerte, cuando deberían esperar mejores cosechas en el proceso de la liberación?
Porque no supieron vivir bien, así como la mayoría de las criaturas que reciben la bendición de la reencarnación.
La muerte es solamente un “pasaporte” hacia la transferencia a los planos de vida. Por lo tanto sólo existen trámites dolorosos en esos procesos, porque el espíritu lleva consigo el bagaje de sus conquistas y fracasos.
Especialmente, los devotos hermanos del espiritismo cristiano, han encontrado muchas luchas frente a la desencarnación en función de las ilusiones de las cuales se deberían despedir, en cuanto a la carne, pero que inadvertidamente, insistían en cultivar. Entre ellas, las que más amargura les causaron, es la de la superioridad que juzgaban poseer en razón del conocimiento y de las prácticas que realizaban.
Aquí, hemos recibido médiums equivocados que se suponían grandiosos, tan solo en razón de las buenas compañías espirituales que los asistían; oradores que cultivaban una imagen de enaltecimiento de si mismos, cuando solamente conseguían iluminar su boca, olvidando de honrar con la conducta recta el patrimonio sagrado del cuerpo; dirigentes que se encantaron con la supuesta condición de misioneros debido a las responsabilidades doctrinarias obtenidas, y que solamente eran exponentes de la indiferencia junto a sus hijos; devotos trabajadores asistenciales que creían sobremanera que el amor dispensado al otro era sinónimo de herramienta espiritual, incapaz todavía de cumplirla con alegría a sus propios vecinos. Todos ellos dejaron de percibir, que más significativo que ser espirita conforme a las convenciones humanas, la prioridad y meta de todos nosotros debe ser la formación de un hombre de bien.
Sin el “mata sellos” de la paz interior en sus pasaportes, la transferencia hacia el mundo de la Verdad, junto a los portales de la erraticidad, se transforma en desorden y sufren en razón de los dramas de conciencia del arrepentimiento tardío.

¿Sería justo considerar, en este caso, que el bien sembrado por nuestros compañeros junto a las lides espiritas no determina credibilidad espiritual?
Sería incoherencia negar el valor de las semillas del bien que plantaron. Lo que se torna imprescindible es rever la adhesión mecánica, en las cuales muchos corazones se especializaron largamente, sin apercibirse del bien que aquella siembra trae para uno mismo.
La labor doctrinaria de amor al prójimo es fuente de equilibrio, recursos defensivos contra las envestidas del mal y el estímulo para acercamos al encuentro de las conquistas de estados interiores nobles, que brotan espontáneamente en las realizaciones educativas de la caridad. Ahora resta auxiliar al hombre que bondadosamente se ha tornado en un dispensador de bendiciones para el prójimo, aprender como amarse a sí mismo en favor de su mejoramiento individual.
Esos caminos de perfeccionamiento, solo podrán ser suministrados por aquellos que a él se aplican para transmitir a los amigos menos experimentados sobre sus rumbos a seguir. Eso nos lleva a la conclusión que la responsabilidad de los dirigentes espiritas se centuplica a partir de esa perspectiva, porque asienta sobre ellos esa esperanza de los cielos; que se torne en referente de auto — amor y mensajeros de alegría cristiana en sí mismos.
Quien se ama sabe consolar e incentivar; atrae naturalmente a los afligidos y sufridos del camino que mendigan paz y esperanza; irradia espiritualidad e ilumina por donde pasa.
De esa forma, la caridad deja de ser el entrenamiento del afecto en los momentos de la asistencia formalizada y se promueve a la condición de fuerza espontánea que brota de la criatura feliz consigo mismo, consciente de que la madurez de su felicidad tiene el precio del bien y de la felicidad ajena, no pudiendo reducirse a fugaces instantes de donación con horas marcadas y en un lugar determinado.
Credibilidad espiritual es sinónimo de corazón ajustado a los dictámenes de la conciencia, condición esa solamente posible a través de mucho trabajo y cooperación en la Obra Divina, aguardando el rescate de los vínculos con las leyes naturales instituidas para la paz y el progreso en plena identidad con la armonía universal.

ACTITUD DE AMOR
CÍCERO PEREIRA


miércoles, 7 de marzo de 2018

La Reencarnación


La Reencarnación
La Reencarnación, sí EXISTE y tiene un propósito en el Plan Universal de la Humanidad. Veamos ahora lo que nuestra Filosofía Espírita tiene que decir con relación a la Reencarnación...Como paso lógico hacia la educación que es lo más importante en la divulgación de nuestra filosofía, no podemos dejar de publicar sobre a Reencarnación.  Hoy día los que se volcán a los Cultos Religiosos que lo que promueven es la Prosperidad y que como consecuencia de no conocer la realidad del Alma Inmortal, niegan el proceso reencarnatorio y ceden a los caprichos de los Mercaderes Espirituales.   Estos Mercaderes Espirituales, su único propósito en la vida, es el beneficio propio y el enriquecimiento ilícito, aprovechando la necesidad de los que con esperanza de que les vaya ir mejor en la vida, caen  inmisericordemente.  Cada cual tiene derecho a ejercer el Libre Albedrío que el mismo Jesús nos indicó por medio de sus enseñanzas de Bien Común debíamos acatar. Por lo tanto cada cual puede decir lo que quiera, y el decir que el Espiritismo con el concepto de la Reencarnación no es válido, es faltar a la verdad espiritual. Cuando Jesús nos enseñó que no le hiciéramos a nadie lo que no nos gustaría nos hicieran a nosotros mismos, estaba indicando que teníamos la voluntad de hacer el bien o el mal por nuestra propia decisión.  Porque no hay forma de tener una acción si no es primero decidido en nuestro interior o en nuestras intenciones, para luego actuar. Por eso Dios es muy enfático en decir que lo que importa son las intenciones de nuestras acciones.  Entonces, si el Libre Albedrío es esencial en los comportamientos humanos y además, el Alma es Inmortal, nada más lógico que la reencarnación para que el Alma encarnada pueda progresar permitiendo que se adelante gradualmente luego de cada reencarnación. Y entonces... ¿Qué es la Reencarnación según Nuestra Filosofía Espírita? ¿Por qué Reencarnamos? ¿Qué importancia tiene? ¿Qué son las faltas que se comenten? ¿Qué es la ley de Causa y Efecto? ¿Por qué paso por pruebas en la vida? ¿Qué es el Alma? ¿Por qué el Alma es Inmortal? ¿Qué Pasa con los niños después de la Muerte Orgánica? La mayoría de los que corren detrás de milagros y prodigios y a las predicas de Prosperidad, no saben o no entienden lo importante de la Reencarnación en nuestras vidas.  Al no considerar que la Reencarnación es real y que como consecuencia de nuestras Almas Inmortales, tenemos la oportunidad de espiar nuestros errores y no estar condenados a una muerte eterna o en el infierno o en el cielo. Ninguno de estos 2 conceptos son reales, pues ¿para qué se necesita un infierno o un cielo si la naturaleza del Alma es Inmortal?, nunca morirá jamás… Entonces al no conocer esta verdad, sus mentes son amoldadas a lo que Los Mercaderes Espirituales de nuestros tiempos tienen que decir de una manera subliminal, “Vamos a ser prósperos, primero porque eso es lo que Dios quiere, pues luego de la muerte no se necesita el dinero pero aquí en lo terrenal si es necesario”.  Y esto no es agradable a Dios, porque este comportamiento encierra en si: “Orgullo, Egoísmo, Avaricia, Codicia, Materialismos” y todo alejado del Bien Común, que es lo que hace del ser humano uno noble y de principios.  Entonces No dejemos de darle la importancia debida a este término de la Reencarnación. Ni la Reencarnación, ni todas las leyes espirituales establecidas por DIOS, no están en discusión de si existen o no. Si lo crees o no, no es importante, pues Dios las estableció y ahí están  El no va a cambiarlas o modificarlas de acuerdo a nuestras creencias o no. Lo que si podemos hacer es tratar de entender los propósitos de la razón de nuestras existencias. Si crees o no, en nada cambiaran de por si, pero si logras entenderlas y aceptarlas, por seguro ocasionarán un cambio radical en tus comportamientos y en tus acciones, que es lo que Dios mira en ti.  Yo te digo, quita la venda religiosa que te han impuesto, y medita si hace lógica o no el que la Reencarnación es correcto o no, o si existe o no. Ese análisis te ayudará en tu crecimiento espiritual. Vea nuestro Vídeo Complementario sobre este tema de La Reencarnación a continuación  En el Resumen de la enseñanza de los Espíritus, en el Libro: El Espiritismo en su Más Simple Expresión,  escrito por Allan Kardec, nos dice lo siguiente desde el Ítem #12 al Ítem #20. 12. El perfeccionamiento del Espíritu es fruto de su propio esfuerzo; no pudiendo, en una sola existencia corpórea, adquirir todas las cualidades morales e intelectuales que deben conducirlo al objetivo, él lo alcanza por una sucesión de existencias, en cada una de las cuales da algunos pasos adelante en el camino del progreso. 13. En cada existencia corporal el Espíritu debe llevar a cabo una labor en proporción con su grado de desarrollo; cuanto más ruda y trabajosa sea tanto mayor será el mérito en cumplirla. De esta manera, cada existencia es una prueba que lo acerca al objetivo. El número de esas existencias es indeterminado. Depende de la voluntad del Espíritu abreviarlo esforzándose activamente por su perfeccionamiento moral; del mismo modo que depende de la voluntad del obrero, que debe entregar un trabajo, el disminuir la cantidad de días que emplea en hacerlo. 14. Cuando una existencia fue mal empleada y sin provecho para el Espíritu, debe recomenzarla en condiciones más o menos penosas, debido a su negligencia y su mala voluntad; del mismo modo, en la vida, se puede ser constreñido a hacer al día siguiente, lo que no se hizo en la víspera o a rehacer lo que se hizo mal. 15. La vida espiritual es la vida normal del Espíritu y es eterna; la vida corpórea es transitoria y pasajera: no es sino un instante en la eternidad. 16. En el intervalo de sus existencias corpóreas, el Espíritu está errante. La Erraticidad no tiene una duración determinada; en ese estado, el Espíritu es feliz o infeliz; según el buen o mal empleo que hizo de su última existencia; él estudia las causas que apresuraron o retardaron su adelanto; toma las resoluciones que procurará poner en práctica en su próxima encarnación y escoge, él mismo, las pruebas que cree más apropiadas para su evolución; pero en algunas ocasiones se equivoca o sucumbe, porqueno mantiene, como hombre, las resoluciones que había tomado como Espíritu. 17. El Espíritu culpable es castigado con sufrimientos morales en el mundo de los Espíritus y con penas físicas en la vida corpórea. Sus aflicciones son consecuencias de sus faltas, vale decir, de sus infracciones a la ley de Dios; de esta manera constituyen, a la vez, una expiación del pasado y una prueba para el porvenir; así es que el orgulloso puede tener una existencia de humillaciones; el tirano una de servidumbre y el mal rico una de miseria. 18. Hay mundos apropiados a los diferentes grados de adelanto de los  Espíritus y donde la existencia corporal se encuentra en condiciones muy diferentes. Cuanto menos avanzado es el Espíritu, tanto más pesado y material es el cuerpo con que se reviste; a medida que se purifica, pasa a mundos superiores moral y físicamente. La Tierra no es ni el primero ni el último, pero, sí, uno de los más atrasados. 19. Los Espíritus culpados están encarnados en los mundos menos avanzados donde expían sus faltas por las tribulaciones de la vida material. Esos mundos son para ellos verdaderos purgatorios, pero de donde depende de ellos salir, trabajando por su perfeccionamiento moral. La Tierra es uno de esos mundos. 20. Siendo Dios, soberanamente justo y bueno, no condena a sus criaturas a castigos perpetuos por faltas transitorias; les ofrece en todo momento medios para progresar y reparar el mal que pudieron hacer. Dios perdona, pero exige el arrepentimiento, la reparación y el retorno al bien; de suerte que la duración del castigo es proporcional a la persistencia del Espíritu en el mal; en consecuencia, el castigo sería eterno para aquel que permaneciese eternamente en el mal camino; pero, desde que la claridad del arrepentimiento entra en el corazón del culpado, Dios extiende sobre él su misericordia. Así, El Espiritismo en su Más Simple Expresión la eternidad de las penas debe ser entendida en el sentido relativo y no en el sentido absoluto. Este resumen  es muy importante en este tema de la Reencarnación porque resume todo lo que debemos saber sobre el tema.  La Reencarnación es para mejorar y adelantar nuestro espíritu, y las faltas cometidas deberán ser expiadas para que este proceso se active y continúe. No es correcto decir que no hay que sufrir o no hay que expiar, pues sería completamente en contra de lo que los Espíritus Superiores y Puros nos dejaron saber a través de lo dictado a Allan Kardec.  Esta  muy bien definido en la Filosofía Espirita estos conceptos de expiación de pruebas y los propósitos esenciales de la reencarnación. A continuación voy a exponer lo que nos dice la Codificación Espírita de una manera muy clara, sobre  este tema muy importante, además, podrán ver las diferentes definiciones de diferentes fuentes a manera de comparación. Esto hace que este artículo sea un poco extenso. Pero vamos a concentrarnos en lo que dijeron los Espíritus Superiores y Puros a través de Allan Kardec en el Libro de Los Espíritus y El Libro de Los Médium preponderantemente.  Los Espiritas creemos de una manera inequívoca que  el Espíritu progresa luego de cada reencarnación, y nunca jamás un espíritu es retrogrado en su comportamiento reencanatorio, ni menos aun reencarna en un animal o en una cucaracha como los detractores de nuestra filosofía tratan de explicar la Reencarnación para hacer desistir a los que desean conocer sobre nuestra Filosofía de Bien Común.  Estos que así se expresan, demuestran no tener ningún conocimiento de nuestra filosofía, y son desmentidos por los mismos que se acercan para conocer el mundo espiritual a través de nuestra filosofía. Cuando las personas que han sido invadidos por falsas definiciones de lo que es la reencarnación y porque reencarnamos, deciden de una manera determinante que lo que La Filosofía Espírita expone si tiene lógica y razón de ser.  Entonces aquellos que trataron de tergiversar lo correcto que es la reencarnación, terminan siendo ridiculizados. En fin estas y otras interrogantes están definidas en esta reflexión. Quiero hacer una aclaración aquí. Debido a lo importante de este tema, he decidido copiar literalmente lo que los Espíritus Superiores le contestaron a Allan Kardec, el codificador en cuanto a este tema. Luce un poco extenso, pero si te interesa este tema, no es prudente resumir lo que dijeron los Espíritus Superiores. Tarde o temprano lo leerás en el Libro de Los Espíritus, pues te lo hacemos cómodo y servirá de motivación a continuar leyendo este hermoso Libro de Los Espíritus. Toda la información aquí contenida ha sido sustraída del Libro de Los Espíritus, escrito por Allan Kardec en el 1857. Para los que por primera vez están expuestos a la codificación que hizo Allan Kardec  podrán darse cuenta que se componen de preguntas realizadas por Allan Kardec a los Espíritus Superiores y las contestaciones dadas por ellos.  Nota aclaratoria, a continuación antes de exponer lo que nos dice la Codificación Espirita de una manera muy clara sobre este tema muy importante, podrán ver las diferentes propuestas de diferentes fuentes y de diferentes creencias religiosas.  Esto expone que la manera en que se define la reencarnación no es la manera que los Espíritus Superiores nos hicieron saber en la Codificación Espírita.  Los Espiritas creemos de una manera inequívoca que el Espíritu progresa luego de cada reencarnación, y nunca jamás un espíritu es retrogrado en su comportamiento reencanatorio, ni menos aun reencarna en un animal o en una cucaracha como los detractores de nuestra filosofía tratan de explicar la Reencarnación para hacer desistir a los que desean conocer sobre nuestra Filosofía de Bien.  Estos que así se expresan, demuestran no tener ningún conocimiento de nuestra filosofía, y son abatidos  por los mismos que se acercan para conocer el mundo espiritual a través de nuestra filosofía, haciendo que estos sean el ridículo ante ellos mismos, por haber hablado de algo que no saben.

miércoles, 6 de marzo de 2013

NIÑOS Y SUS VIDAS PASADAS



NIÑOS Y SUS VIDAS PASADAS
Carol Bowman

¡Madre, fue en un lugar así donde morí!
 (Palabras dichas por una niña que murió ahogada en otra vida, al pasar por un puente).
¡Mi otra madre negra usaba un delantal así!"
(Observación hecha al mirar su madre cocinando)
¡Voy a entrar a un Convento. No soy Elspeth ahora. Soy Rosa y voy a ser la Hermana Teresa Gregorio!
(Estas fueron las primeras palabras pronunciadas por Elspeth, a los 18 meses de edad, proveniente de una familia no católica).
¡Madre, a veces estoy bien contigo, y a veces te odio!
(Palabras dichas por un niño abaleado en otra vida, quien pensaba que su madre no se esforzó lo suficiente para salvarlo)
Carol Bowman, en este libro, relata su experiencia personal, al descubrir en traumas de vidas pasadas, el origen de inexplicables fobias de sus hijos.
Estimulada, comienza a investigar recuerdos de vidas pasadas en otros niños, buscando casos en la Literatura y entrevistando padres.
Al percibir la gran dificultad que los padres tenían, al enfrentarse con experiencias de recuerdos espontáneos de vidas pasadas de sus hijos, decidió escribir este libro, donde aborda, entre otras cosas, consejos prácticos, para que los padres puedan saber cómo actuar o reaccionar ante estas situaciones, para poder ayudar al "pasaje" total de los niños para la vida actual, muchas veces, consiguiendo curas de problemas importantes.
Dividió en 4 las señales más comunes que aparecen en niños que recuerdan sus vidas pasadas; y que no necesariamente suceden al mismo tiempo.
1)Tono de voz natural
Los recuerdos espontáneos, más comunes entre los 3 y 7 años, acostumbran ocurrir en períodos de relajación, como al andar en un automóvil, durante el baño, cuando están con sueño. El humor puede variar, pero el tono de voz y el modo de hablar son siempre directos y naturales.
Están relatando algo que recuerdan como si hubiera ocurrido la semana o el mes pasado. Pueden usar palabras que no pertenezcan a su vocabulario habitual, o hablar con más fluidez y/o confianza. Acostumbran aparentar paz o calma en el rostro, o tener la mirada perdida.
2) Mantener el relato por todo el tiempo
No hay cambios significativos en la historia, pero pueden ser adicionados detalles, mientras el niño aprende a hablar mejor o acordarse de más cosas.
3) Conocimiento superior a su experiencia
Los niños pueden hablar de cosas, que los padres saben que no tuvieron oportunidad de aprender o de tomar conocimiento; pueden hablar en un idioma desconocido por la familia (hay un caso de gemelos que hablaban arameo entre sí); cuando cuentan la historia, hablan desde su punto de vista, como, por ejemplo, lo que veían al ahogarse, o al ser atropellados.
4) Comportamiento y/o señales correspondientes
Fobias, habilidades espontáneas, talentos inusitados, marcas de nacimiento, defectos físicos, fuertes afinidades por culturas diferentes, o por otra época, aversiones inexplicables. Pueden presentar recuerdos de puntos de referencia de lugares en que nunca estuvieron.
Los gatillos que hacen disparar los recuerdos espontáneos pueden ser de los más variados: sonidos, olores, sabores, acontecimientos traumáticos, fotografías, filmes, visión de sangre.
Qué podrían hacer los padres para ayudar?
- Mantener la calma
- Proteger sus sentimientos
- Distinguir entre fantasías y recuerdos verdaderos
- Permitir que las emociones afloren naturalmente
- Esclarecer con cariño lo que es pasado y lo que es presente (el shock de una muerte traumática y/o súbita puede congelar una parte de la conciencia de una vida pasada)
- Darle la garantía que está en otra vida ahora, con un nuevo cuerpo y que es amado
- Hacer un registro de los recuerdos; puede ser útil para los propios niños más tarde, o para los otros padres.
Soñando con el pasado
Un texto médico tibetano del siglo XI registra que los recuerdos de vidas pasadas comienzan en la 26ª semana intrauterina; las evidencias médicas actuales confirman que, en esta fase de la gestación, ya hay evidencias de sueño REM (característico de los periodos de sueño).
Para saber si el sueño puede ser un recuerdo de una vida pasada, además de las 4 señales anteriores, la autora describe 3 adicionales.
El sueño puede ser:
1) Vívido y coherente – Deja una impresión profunda, y su historia es coherente y realista.
2) Recurrente – Hay relatos de sueños y/o pesadillas, que acompañan a las personas hasta la edad adulta.
3) Otra identidad - Quien sueña puede sentirse como otra persona, en otro tiempo y lugar, hablar lenguas diferentes durante los sueños.
Algunas pesadillas (inclusive, tal vez, castañeteo de dientes y terrores nocturnos) recurrentes pueden ser recuerdos de vidas pasadas que representan un gran potencial de cura para su vida actual.
Si el niño/niña habla sobre las pesadillas al estar despierto/a, la pesadilla puede ser tratada como un recuerdo espontáneo de su vida pasada.
Nuestra tarea, como adultos, es básicamente respetar estas experiencias, (nuestros hijos pueden ser almas antiguas habitando cuerpos infantiles)
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

lunes, 13 de diciembre de 2010

DIOS Y LA CREACIÓN

Dios y la Creación

En el principio, creó Dios los cielos y la Tierra. Y la Tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. – (Génesis, Cáp. 1 – 1 y 2)
LA OBRA DE DIOS
En la época cuando la humanidad vivía en cavernas, el hombre se maravillaba ante la grandiosidad del Universo.
Ernesto Renán, un historiador y filólogo francés del siglo XIX en su magnífica obra La Vida de Jesús, afirma: “Desde que el hombre se diferenció del animal, se volvió religioso o sea, él entendió, que en la naturaleza había algo más allá de la realidad y, en sí mismo, algo que estaba más allá de la muerte”. Por eso el ser humano siempre buscó respuesta sobre el origen de las cosas y quiso saber al respecto de quien habría sido el Supremo Arquitecto de los cielos, de las montañas, de los mares, de la naturaleza, etc. La Doctrina Espirita, como veremos, nos ofrece respuestas seguras a estos cuestionamientos.
Qué es Dios.
Dios es la inteligencia suprema, causa primaria de todas las cosas. Creó todo lo que existe. Es el único principio no creado. Siempre existió.
Dios es inmutable: Si Él estuviese sujeto a los cambios, en las leyes que rigen el Universo, no tendría estabilidad. Su inmutabilidad es la base de las leyes físicas y morales.
Dios es inmaterial: La naturaleza de Dios difiere de todo lo que llamamos materia, pues de otra forma El no sería inmutable y sus leyes estarían sujetas a las transformaciones de la materia.
Dios es único: Si existieran muchos dioses, no habría unidad de puntos de vista, ni poder en la organización del Universo. Si existiera otro Dios, tenía que ser igualmente infinito en todas las cosas, caso contrario, ni uno ni otro tendría la autoridad. Los pueblos antiguos, por ignorancia, creían en la existencia de muchas divinidades, y las asociaban a las fuerzas de la naturaleza, a las montañas, a los mares, a los árboles, a los astros, etc.

Dios es todo poderoso: Si no tuviese el poder soberano, habría una cosa más poderosa, tan poderosa como Él, y así no tendría la supremacía sobre la Creación, dejando de ser Dios. Aquellas obras que Él no hubiese hecho serían obligatoriamente hechas por otro dios. Por lo tanto, Dios es todo poderoso porque es único.
Dios es soberanamente justo y bueno: La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela en las menores como en las mayores cosas que rodean al ser humano y esta sabiduría no permite que se dude de su Justicia ni de su Bondad.
Dios es infinitamente perfecto: Concebir a Dios sin esa perfección infinita es tener que admitir que exista algo aún más perfecto. Si retirásemos la menor parcela de uno de sus atributos, ya no tendríamos Dios, pues podría existir otro ser más perfecto. “Dios es, pues la suprema y soberana inteligencia; es único, eterno, inmutable, inmaterial, omnipotente, soberanamente justo y bueno, infinito en todas sus perfecciones, y no puede dejar de ser así.
Tal es el eje sobre el cual reposa todo el edificio universal; es el faro cuyos rayos se extienden sobre el universo entero, y el único que puede guiar al hombre en la búsqueda de la verdad. Siguiéndole, nunca se extraviará y si tantas se ha extraviado es por no haber seguido el camino que le estaba indicado”. (Allan Kardec – El Génesis, Cáp. II, ítem 19)
Si es posible creer en la existencia de un Ser superior que creó el mundo donde vivimos y el Universo que nos rodea, y que nos concedió la oportunidad de vida y progreso, sería lógico y racional esforzarnos en el sentido de comprenderlo. Esta es la meta del aprendizaje Espirita. La Religión debería configurarse en una institución de gran importancia para la humanidad, aunque, su sentido acabó por ser desvirtuado por los hombres. Su función sería la de transmitir las enseñanzas divinas a los seres humanos, liberándolos de la esclavitud de la ideas materialistas, que lo aferran a un mundo de ilusiones transitorias, sin comprender el verdadero sentido de la vida.
EL ESPÍRITU
El Espíritu es el principio inteligente de la Creación. En el plano material, él está presente en todo elemento vivo. Los Espíritus son creados sencillos e ignorantes. Todos están sujetos a la Ley de evolución. En las fases primitivas no piensan, se mueven por sensaciones. Más tarde son dirigidos por el instinto, después por la inteligencia; y, por fin, llega a la razón y a la angelitud.
Los Espíritus son los seres inteligentes de la Creación. Habitan el Universo en diversos estados de desenvolvimiento y diversas categorías de mundos. Fueron creados sencillos e ignorantes, esto es, sin la sabiduría y la conciencia del bien y del mal. Son dotados de aptitudes para adquirir el conocimiento intelectual y moral a través de las encarnaciones. 
 Es importante destacar que es en la materia que el Espíritu es afirmado en sus potencialidades, aunque continúe progresando en la dimensión espiritual. En el plano invisible, puede estudiar en cursos establecidos en las colonias transitorias y tener una visión más amplia de los conocimientos, pero tendrá que poner en práctica, en la materia, las lecciones aprendidas.
El Espíritu progresa igualmente en la erraticidad. En ella adquiere conocimientos especiales que no podrá adquirir en la Tierra. Sus ideas entonces se modifican. El estado corporal y el estado espiritual, son para él la fuente de dos formas de progreso que se desenvuelven solidarias. Es por eso que él pasa alternadamente por esos dos modos de existencia”. – (Allan Kardec – El Cielo y el Infierno, Cáp. III ítem 10)
Naturaleza de los Espíritus.
“Dijimos que los Espíritus son inmateriales porque su esencia difiere de todo lo que conocemos por el nombre de 16 materia”. -  (Allan Kardec – El Libro de los Espíritus, ítem 82).
Los Espíritus son de naturaleza infinita. Se puede afirmar que son una llama, una centella, una claridad. El lenguaje humano es muy limitado para expresar su verdadera esencia. No se debe definirlo como inmaterial, puesto que es algo. Cuando nos referimos al Espíritu, sería más apropiado usar el término “incorpóreo”.
 Los Espíritus fueron creados por Dios, son, pues, constituidos por alguna cosa. Cómo y cuando fueron creados, se constituye en un misterio no revelado. Existen algunas teorías que intentan explicar el origen de los espíritus, más no lo hacen con claridad por falta de referencias que puedan explicar ciertas ideas abstractas.
¿Cuál sería el final del Espíritu, después que alcance la condición de Espíritu Puro? Esta pregunta se la formuló Allan Kardec al espíritu de Verdad, quien dio la siguiente respuesta:

“Se reconoce el verdadero espírita por su transformación moral y por los esfuerzos que hace por dominar sus malas inclinaciones”
Allan Kardec – El Evangelio Según el Espiritismo