miércoles, 6 de marzo de 2013

NIÑOS Y SUS VIDAS PASADAS



NIÑOS Y SUS VIDAS PASADAS
Carol Bowman

¡Madre, fue en un lugar así donde morí!
 (Palabras dichas por una niña que murió ahogada en otra vida, al pasar por un puente).
¡Mi otra madre negra usaba un delantal así!"
(Observación hecha al mirar su madre cocinando)
¡Voy a entrar a un Convento. No soy Elspeth ahora. Soy Rosa y voy a ser la Hermana Teresa Gregorio!
(Estas fueron las primeras palabras pronunciadas por Elspeth, a los 18 meses de edad, proveniente de una familia no católica).
¡Madre, a veces estoy bien contigo, y a veces te odio!
(Palabras dichas por un niño abaleado en otra vida, quien pensaba que su madre no se esforzó lo suficiente para salvarlo)
Carol Bowman, en este libro, relata su experiencia personal, al descubrir en traumas de vidas pasadas, el origen de inexplicables fobias de sus hijos.
Estimulada, comienza a investigar recuerdos de vidas pasadas en otros niños, buscando casos en la Literatura y entrevistando padres.
Al percibir la gran dificultad que los padres tenían, al enfrentarse con experiencias de recuerdos espontáneos de vidas pasadas de sus hijos, decidió escribir este libro, donde aborda, entre otras cosas, consejos prácticos, para que los padres puedan saber cómo actuar o reaccionar ante estas situaciones, para poder ayudar al "pasaje" total de los niños para la vida actual, muchas veces, consiguiendo curas de problemas importantes.
Dividió en 4 las señales más comunes que aparecen en niños que recuerdan sus vidas pasadas; y que no necesariamente suceden al mismo tiempo.
1)Tono de voz natural
Los recuerdos espontáneos, más comunes entre los 3 y 7 años, acostumbran ocurrir en períodos de relajación, como al andar en un automóvil, durante el baño, cuando están con sueño. El humor puede variar, pero el tono de voz y el modo de hablar son siempre directos y naturales.
Están relatando algo que recuerdan como si hubiera ocurrido la semana o el mes pasado. Pueden usar palabras que no pertenezcan a su vocabulario habitual, o hablar con más fluidez y/o confianza. Acostumbran aparentar paz o calma en el rostro, o tener la mirada perdida.
2) Mantener el relato por todo el tiempo
No hay cambios significativos en la historia, pero pueden ser adicionados detalles, mientras el niño aprende a hablar mejor o acordarse de más cosas.
3) Conocimiento superior a su experiencia
Los niños pueden hablar de cosas, que los padres saben que no tuvieron oportunidad de aprender o de tomar conocimiento; pueden hablar en un idioma desconocido por la familia (hay un caso de gemelos que hablaban arameo entre sí); cuando cuentan la historia, hablan desde su punto de vista, como, por ejemplo, lo que veían al ahogarse, o al ser atropellados.
4) Comportamiento y/o señales correspondientes
Fobias, habilidades espontáneas, talentos inusitados, marcas de nacimiento, defectos físicos, fuertes afinidades por culturas diferentes, o por otra época, aversiones inexplicables. Pueden presentar recuerdos de puntos de referencia de lugares en que nunca estuvieron.
Los gatillos que hacen disparar los recuerdos espontáneos pueden ser de los más variados: sonidos, olores, sabores, acontecimientos traumáticos, fotografías, filmes, visión de sangre.
Qué podrían hacer los padres para ayudar?
- Mantener la calma
- Proteger sus sentimientos
- Distinguir entre fantasías y recuerdos verdaderos
- Permitir que las emociones afloren naturalmente
- Esclarecer con cariño lo que es pasado y lo que es presente (el shock de una muerte traumática y/o súbita puede congelar una parte de la conciencia de una vida pasada)
- Darle la garantía que está en otra vida ahora, con un nuevo cuerpo y que es amado
- Hacer un registro de los recuerdos; puede ser útil para los propios niños más tarde, o para los otros padres.
Soñando con el pasado
Un texto médico tibetano del siglo XI registra que los recuerdos de vidas pasadas comienzan en la 26ª semana intrauterina; las evidencias médicas actuales confirman que, en esta fase de la gestación, ya hay evidencias de sueño REM (característico de los periodos de sueño).
Para saber si el sueño puede ser un recuerdo de una vida pasada, además de las 4 señales anteriores, la autora describe 3 adicionales.
El sueño puede ser:
1) Vívido y coherente – Deja una impresión profunda, y su historia es coherente y realista.
2) Recurrente – Hay relatos de sueños y/o pesadillas, que acompañan a las personas hasta la edad adulta.
3) Otra identidad - Quien sueña puede sentirse como otra persona, en otro tiempo y lugar, hablar lenguas diferentes durante los sueños.
Algunas pesadillas (inclusive, tal vez, castañeteo de dientes y terrores nocturnos) recurrentes pueden ser recuerdos de vidas pasadas que representan un gran potencial de cura para su vida actual.
Si el niño/niña habla sobre las pesadillas al estar despierto/a, la pesadilla puede ser tratada como un recuerdo espontáneo de su vida pasada.
Nuestra tarea, como adultos, es básicamente respetar estas experiencias, (nuestros hijos pueden ser almas antiguas habitando cuerpos infantiles)
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

lunes, 13 de diciembre de 2010

DIOS Y LA CREACIÓN

Dios y la Creación

En el principio, creó Dios los cielos y la Tierra. Y la Tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. – (Génesis, Cáp. 1 – 1 y 2)
LA OBRA DE DIOS
En la época cuando la humanidad vivía en cavernas, el hombre se maravillaba ante la grandiosidad del Universo.
Ernesto Renán, un historiador y filólogo francés del siglo XIX en su magnífica obra La Vida de Jesús, afirma: “Desde que el hombre se diferenció del animal, se volvió religioso o sea, él entendió, que en la naturaleza había algo más allá de la realidad y, en sí mismo, algo que estaba más allá de la muerte”. Por eso el ser humano siempre buscó respuesta sobre el origen de las cosas y quiso saber al respecto de quien habría sido el Supremo Arquitecto de los cielos, de las montañas, de los mares, de la naturaleza, etc. La Doctrina Espirita, como veremos, nos ofrece respuestas seguras a estos cuestionamientos.
Qué es Dios.
Dios es la inteligencia suprema, causa primaria de todas las cosas. Creó todo lo que existe. Es el único principio no creado. Siempre existió.
Dios es inmutable: Si Él estuviese sujeto a los cambios, en las leyes que rigen el Universo, no tendría estabilidad. Su inmutabilidad es la base de las leyes físicas y morales.
Dios es inmaterial: La naturaleza de Dios difiere de todo lo que llamamos materia, pues de otra forma El no sería inmutable y sus leyes estarían sujetas a las transformaciones de la materia.
Dios es único: Si existieran muchos dioses, no habría unidad de puntos de vista, ni poder en la organización del Universo. Si existiera otro Dios, tenía que ser igualmente infinito en todas las cosas, caso contrario, ni uno ni otro tendría la autoridad. Los pueblos antiguos, por ignorancia, creían en la existencia de muchas divinidades, y las asociaban a las fuerzas de la naturaleza, a las montañas, a los mares, a los árboles, a los astros, etc.

Dios es todo poderoso: Si no tuviese el poder soberano, habría una cosa más poderosa, tan poderosa como Él, y así no tendría la supremacía sobre la Creación, dejando de ser Dios. Aquellas obras que Él no hubiese hecho serían obligatoriamente hechas por otro dios. Por lo tanto, Dios es todo poderoso porque es único.
Dios es soberanamente justo y bueno: La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela en las menores como en las mayores cosas que rodean al ser humano y esta sabiduría no permite que se dude de su Justicia ni de su Bondad.
Dios es infinitamente perfecto: Concebir a Dios sin esa perfección infinita es tener que admitir que exista algo aún más perfecto. Si retirásemos la menor parcela de uno de sus atributos, ya no tendríamos Dios, pues podría existir otro ser más perfecto. “Dios es, pues la suprema y soberana inteligencia; es único, eterno, inmutable, inmaterial, omnipotente, soberanamente justo y bueno, infinito en todas sus perfecciones, y no puede dejar de ser así.
Tal es el eje sobre el cual reposa todo el edificio universal; es el faro cuyos rayos se extienden sobre el universo entero, y el único que puede guiar al hombre en la búsqueda de la verdad. Siguiéndole, nunca se extraviará y si tantas se ha extraviado es por no haber seguido el camino que le estaba indicado”. (Allan Kardec – El Génesis, Cáp. II, ítem 19)
Si es posible creer en la existencia de un Ser superior que creó el mundo donde vivimos y el Universo que nos rodea, y que nos concedió la oportunidad de vida y progreso, sería lógico y racional esforzarnos en el sentido de comprenderlo. Esta es la meta del aprendizaje Espirita. La Religión debería configurarse en una institución de gran importancia para la humanidad, aunque, su sentido acabó por ser desvirtuado por los hombres. Su función sería la de transmitir las enseñanzas divinas a los seres humanos, liberándolos de la esclavitud de la ideas materialistas, que lo aferran a un mundo de ilusiones transitorias, sin comprender el verdadero sentido de la vida.
EL ESPÍRITU
El Espíritu es el principio inteligente de la Creación. En el plano material, él está presente en todo elemento vivo. Los Espíritus son creados sencillos e ignorantes. Todos están sujetos a la Ley de evolución. En las fases primitivas no piensan, se mueven por sensaciones. Más tarde son dirigidos por el instinto, después por la inteligencia; y, por fin, llega a la razón y a la angelitud.
Los Espíritus son los seres inteligentes de la Creación. Habitan el Universo en diversos estados de desenvolvimiento y diversas categorías de mundos. Fueron creados sencillos e ignorantes, esto es, sin la sabiduría y la conciencia del bien y del mal. Son dotados de aptitudes para adquirir el conocimiento intelectual y moral a través de las encarnaciones. 
 Es importante destacar que es en la materia que el Espíritu es afirmado en sus potencialidades, aunque continúe progresando en la dimensión espiritual. En el plano invisible, puede estudiar en cursos establecidos en las colonias transitorias y tener una visión más amplia de los conocimientos, pero tendrá que poner en práctica, en la materia, las lecciones aprendidas.
El Espíritu progresa igualmente en la erraticidad. En ella adquiere conocimientos especiales que no podrá adquirir en la Tierra. Sus ideas entonces se modifican. El estado corporal y el estado espiritual, son para él la fuente de dos formas de progreso que se desenvuelven solidarias. Es por eso que él pasa alternadamente por esos dos modos de existencia”. – (Allan Kardec – El Cielo y el Infierno, Cáp. III ítem 10)
Naturaleza de los Espíritus.
“Dijimos que los Espíritus son inmateriales porque su esencia difiere de todo lo que conocemos por el nombre de 16 materia”. -  (Allan Kardec – El Libro de los Espíritus, ítem 82).
Los Espíritus son de naturaleza infinita. Se puede afirmar que son una llama, una centella, una claridad. El lenguaje humano es muy limitado para expresar su verdadera esencia. No se debe definirlo como inmaterial, puesto que es algo. Cuando nos referimos al Espíritu, sería más apropiado usar el término “incorpóreo”.
 Los Espíritus fueron creados por Dios, son, pues, constituidos por alguna cosa. Cómo y cuando fueron creados, se constituye en un misterio no revelado. Existen algunas teorías que intentan explicar el origen de los espíritus, más no lo hacen con claridad por falta de referencias que puedan explicar ciertas ideas abstractas.
¿Cuál sería el final del Espíritu, después que alcance la condición de Espíritu Puro? Esta pregunta se la formuló Allan Kardec al espíritu de Verdad, quien dio la siguiente respuesta:

“Se reconoce el verdadero espírita por su transformación moral y por los esfuerzos que hace por dominar sus malas inclinaciones”
Allan Kardec – El Evangelio Según el Espiritismo